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sábado, 1 de marzo de 2014

Mucho antes de El eternauta

Sigamos con Oesterheld. Se puso Sánchez por el apellido de su esposa y Puyol por el de su madre, pero, según testimonio de la primera, hubiera preferido firmar sus cuentos con su verdadero nombre. Eso nos remite a una política editorial y no a una decisión de los autores. Los detalles de cómo empezó a trabajar en Abril pueden encontrarse en cualquier biografía suya, sólo quiero recordar que trabajaba al mismo tiempo, como colaborador externo, para Códex y para Abril y que fue en esta última donde inició su exitosa carrera de historietista. De él tengo una quincena de títulos, un par de libritos sabios: La vizcacha (Nº241), Las mariposas (Nº257) y varios cuentos.
Entre sus personajes se destaca una simpática pareja de gauchitos: Gauchito y Chancletita (Nº62) ¡Paliza para el zorro! (Nº84).
Entre los primeros títulos figuran varios con animales: Los ratoncitos (Nº14), Los pajaritos (Nº30), Los burritos (Nº33). Todos estos títulos de Oesterheld están ilustrados por Breccia y eso me ha acarreado algunos problemas a la hora de comprar Bolsillitos.
Permítanme hacer una digresión. Hay algunos vendedores de libros usados que fijan el precio según el estado del libro. Y me parece muy bien, no es lo mismo un libro al cual le falta la tapa o está escrito que otro completamente sano. Pero hay otros vendedores que fijan el precio según el autor o el ilustrador y en los casos en que se juntan dos nombres célebres, como la dupla Oesterheld-Breccia, llegan a pedir precios disparatados. No comparto esa forma de ver las cosas ya que, en el fondo, implica un menosprecio por la literatura infantil.


N°8 La granja, ilustrado por Breccia.
N° 27 Los enanitos, ilustrado por Agi.
N°60 Animalitos de mi jardín, ilustrado por Breccia.
N°248 Los camellos, ilustrado por Lilian Obligado.

Un trabajo anterior de Sánchez Puyol para la Editorial Abril:


El gigante y la pastorcita, ilustrado por Teo, N°11 de la Colección "¡Qué parejita!", 15 de septiembre de 1951.
Yo no compro un Bolsillito porque es la obra de un autor que después llegó a ser famoso en otro campo, lo compro por el valor del libro en sí, sin tener en cuenta qué otras cosas hizo su autor después. Oesterheld escribía bien, pero sus cuentos no son mejores que los de Inés o Susi, mis autoras preferidas. Breccia dibujaba bien, pero, para mí, sus ilustraciones no tienen el encanto de las de Agi. Y si vamos hablar de gente famosa ¿acaso no fueron famosas después Beatriz Ferro e Inés Malinow? Con ese criterio, deberían vender también más caros los cuentos de ellas. Mi opinión puede ser discutible, especialmente para los fanáticos de los historietistas citados, pero lo que no me puede discutir nadie es que es un disparate que se pidan precios más altos por los Bolsillitos de Disney.

Los Bolsillitos-Disney

 En primer lugar, los Bolsillitos-Disney no son historias originales o, si en realidad lo son, la autoría del escritor está enmascarada por el rótulo de “adaptación”. En segundo lugar, no aparece el nombre del ilustrador porque, obviamente, no los ilustró Disney. Según Víctor Pesce, el que se encargaba de reproducir los dibujos de Disney se llamaba Luis Destuet.(Pesce, Víctor, “José Boris Spivacow: aproximación de su trayectoria”, en el libro de Maunás ya citado). Y, en tercer lugar, son los peores de la colección porque un autor o un ilustrador no puede dar lo mejor de sí cuando trabaja con personajes o historias de otra persona.

Las tres adaptaciones son de Noñé.


Las adaptadoras son Noñé, Nora y Beatriz.



9 comentarios:

  1. Hola Marcela, gracias por la información. Estoy buscando un cuento que tenía como protagonista a Maracela. una niña que gritaba tanto que todo su edificio le tenía miedo. Vos te acordás de haberlo visto en esta colección. A lo mejor me estoy equivocando.
    Desde ya muchas gracias. Alejandra Viacava. por cierto, soy hija de Marta (Marta Giménez Pastor) Sabías que Inés sigue viviendo, está muy viejita pero lúcida. Un saludo.

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    1. ¡Hola, Alejandra! lamentablemente no ubico el cuento del que me hablás, no sé si será un Bolsillito o no.
      Ya me habían dicho que Inés está viva. Gracias por tu participación.
      Cariños,
      Susana.

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    2. Tarde, pero seguro...Bolsillito N°510 ¡Esta es Marcela
      !, de Beatriz y Ruth. Está en la Biblioteca Bolsillitos Virtual de 1962.

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  2. ¡Qué hermoso lo que escribiste sobre esta colección! Esta es parte de la memoria colectiva de nuestra literatura infantil que es fundamental rescatar. Es la huella de nuestra identidad cultural. No la conocía y lo más triste es que no se encuentra incluida ni ella ni los autores en los programas de literatura infantil de las carreras de bibliotecario.
    Gracias por difundirla. Cariños.
    Luisa


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    1. ¡Gracias, Luisa! Si querés, y fundamentalmente si quiere la directora, un día voy a tu escuela para hablarles a las maestras, y a los chicos, de la colección.

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  3. Hola Susana. En relación al tema de la fijación de valores por ciertos libreros, si bien respeto tu opinión, voy a ejercer el derecho a la defensa en nombre de quienes nos dedicamos a este oficio. Básicamente no entiendo porque sería menospreciar a la literatura infantil, aplicar para su comercio las mismas reglas que se utilizan para todos los coleccionables, por ejemplo en Historietas, libros de narrativa e historia o bibliofilia en general. En todos estos ámbitos los valores de libros y revistas -aún aquellos de de una misma colección- varían substancialmente para los autores y ediciones más raras o buscadas.

    Pareciera que hay una confusión entre el valor cultural o artístico y el de mercado, que no tienen porque coincidir. Ningún comerciante que conozca las reglas de su oficio fija los precios en función del valor literario de cada obra, tampoco lo hace caprichosamente sino basandose en el valor del mercado de coleccionables el que esta determinado por la demanda de los coleccionistas. Esta regla aplica tanto para los trabajos de Oesterheld /Breccia, como para los de Disney. Más gente interesada = precio más alto.

    Lo que más me duele es que se demoniza públicamente a quienes comerciamos con bienes culturales al acusarnos de menospreciar el material con que trabajamos -en este caso la Literatura Infantil- en caso de no vender las cosas al valor que un coleccionista querría pagarlo. Sinceramente creo que este tipo de afirmación lleva a fomentar un prejuicio negativo en contra de quienes nos dedicamos a este oficio, como si fuésemos un eslabón parasitario que solo se regocija en lucrar, perdiendo de vista que formamos parte de una cadena mucho más amplia (Que va desde el cartonero que recupera un material de la basura, al investigador que lo pone en valor, pasando en el medio por las manos puesteros de mercado de pulgas, libreros, coleccionistas, etc, etc) que colabora a recuperar y poner en valor material que sino en muchos casos se perdería definitivamente.

    Obviamente esta es una opinión personal y si me excedí en su desarrollo, pido disculpas. Seguramente me ví llevado por el fervor que pongo en defensa de este oficio que ejerzo con pasión.

    Cordialmente
    El juguete Ilustrado

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    1. ¡Hola, Juan Ramón! No quise ofenderte, no estaba pensando en vos cuando hablaba de los vendedores sino en otros que pedían precios realmente exagerados. Comprendo lo que decís, hay gente que paga mucho dinero por un papel de chocolatín o una publicidad, lo que me parece aún más incomprensible. Es cierto que yo me refería al valor artístico. Creo sinceramente que los mejores cuentos son los de Inés, Beatriz y Susy y las mejores ilustraciones, sin lugar a dudas, las de Agi, aunque Ruth también tiene trabajos muy lindos. Por eso me parece una injusticia para ellas que se valoren más los de Oesterheld y Breccia, sobretodo porque los que pagan más no les importa los cuentos en sí, que también son buenos, sino el nombre del artista, es como si compraran la "marca", no sé si me explico bien.
      En cuanto a Disney, realmente no es un santo de mi devoción, con sólo pensar como arruinó un cuento cargado de sentido como "La bella durmiente" de Perrault... por no hablar de su versión de Pinocho. A los "Bolsillitos Disney" los salvan las versiones de Noñé, Nora, Inés y Beatriz. Obviamente esta también es una opinión personal, hay mucha gente que admira a Disney. Yo misma lo adoraba de chica, hasta que empecé a conocer las versiones originales de los cuentos que, no por nada, sobrevivieron tantos siglos.
      Me alegra que hayas expresado tu opinión. Y aprovecho para decirte que tenés cosas maravillosas, ya sean libros como juguetes, y que es un placer visitarte.
      Cariños.

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  4. Boa noite.
    Sou do Brasil e esta coleção foi lançada aqui a mais de 50 anos. Comecei a coleciona-la agora e se alguém tiver livrinhos para cambiar pode me escrever :
    merydogremio@hotmail.com
    Muito obrigado.

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  5. ¡Hola! ¿Podrías digitalizar alguno de tus libritos y subirlos al grupo de facebook? Si envías una solicitud de amistad a "Biblioteca Había una vez" te puedo poner como miembro del grupo.
    ¡Saludos!

    https://www.facebook.com/profile.php?id=1221216531

    https://www.facebook.com/groups/bibliotecabolsillitos/

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